jueves, 14 de julio de 2011

No es día para el centímetro

¿Qué es lo que hay que tener para que sean lindas ahora? Carlos Alberto Cortez


¿Qué? No me mires así, yo se que estás sintiéndote igual que yo. Me excuso por adelantado pero esto no involucra a la raza masculina, al menos que tenga un desorden alimenticio latente, no creo que sepan apreciar lo que pienso escribir.
Igual está justificado que sea injusta, porque ellos tampoco no saben ajustar la vista cuando aparece una mujer con sus “kilitos de más”. Me da la más sincera bronca de ver como se atraganta la gente con frases sin escrúpulos como ser “mira como le saltan los rollos" o "largá los postres”.Hijos de puta: así con todas las letras bien puestas. Cuando vean la cantidad de marcas que se dedican a vender alimentos ricos en grasas contrastando con las insinuaciones de que la anorexia tiene cara de mujer.
Yo quiero acusar al ente principal de toda esta miseria: la televisión. No me lo niegues que es así. Entre publicidad y publicidad, te van plantando el formato de la mujer perfecta, la chica 10. Sonríe todo el tiempo, hasta cuando está recién levantada parece como si estuviera maquillada. La ropa impecable, ni un pelo fuera de su lugar. Y la panza, los brazos, hasta las orejas parecen torneadas y con buena forma. Entonces, me pregunto cómo quieren que compitamos con la ficción si la realidad no tiene fotoshop.
Fácil, facilísimo. El arquetipo de la mujer de hoy se basa en tomar pastillas: para cuando tiene tránsito lento, para cuando come demasiado, para cuando no come tanto, para cuando duerme, hasta hay pastillas para sus bolsillos. Y no se te vaya a cruzar por la cabeza que por empastillarte, podés tener una almuerzo como Dios manda. No, craso error: te espera la lechuga, el tomate, el pollo hervido hasta la médula. En fin, una comida para pacientes en coma 4 que parece salida del cuarto estómago de la vaca.
¿Y te creíste que con esto ya terminabas por cumplir tu condena perpetua para tener juventud y belleza? Lamento decirte que no, te falta la cuota diaria de ejercicio. Porque además de comer como si estuvieras en un Ramadán eterno, tenés que moverte para todos lados, ser la figuretti del gimnasio.
Y esto no lo digo simplemente para llamarte la atención, yo lo digo para que defiendas tu derecho ante la vendedora que te mira y te dice: “mmm, talles para vos no hay”. Que alces tu voz contra el tío de turno que te acompleja con su “se va para arriba y para lo ancho también”. Y por sobre todo, que resistas la tentación de no matar a la persona que te observa cual radiografía cuando compraste una pizza grande.
Yo creo firmemente en volver a las raíces: ¿o me vas a negar que las romanas no se las consideraba bellas con sus kilométricas túnicas? Que las mujeres del Renacimiento no la pasaban bomba con sus vestidos gigantes y Boticelli las explayaba en cuadros. O aquellas señoras de los años 20 cuando iban a la playa no tenían que inhibirse por usar mallas microscópicas, iban con sus vestimentas recatadas y relajadas.
Pero volvamos al principio, los hombres no entenderían como te puede dar tantos dolores de cabeza por 500 gramos de más. Se nota como alimentaban sus fantasías de ser superhéroes mientras nosotras nos carcomíamos internamente del odio con la infame Barbie. Deberían demandarla a ella también, malditos 90-60-90. 
Esto no es por darme vuelta como una tortilla pero me gustaría saber lo que se siente ser hombre. Por un ratito nomás (el afeitarme la cara me da un poco de miedo a decir verdad). Porque al final de cuentas, a ellos sí se les permite tener toda la panza que quieran. Mientras más viejos mejor, siempre que tengan varios ceros en sus cheques. Perdóname Pizarnik pero creo que voy actualizar tu frase: “Yo no sé de patentes ni sé del origen del fútbol, pero creo que mis pelotas deberían ser de fuego”.

1 comentario:

  1. Que vuelva el sentimiento de conciderar hermosas a las mujeres reyenitas!, lo unico que me producia ver una barbie era un sentimiento totalmente lesbico y aun asi me gustan las mujeres solo si tienen pancita, flotadores, cachetes grandes, lo indispensablemente necesario para acariciar. Sin embargo los hombres se hicieron mas ogros y estar con mujeres asi no les parecio bonito e inventaron una barbi de carne y aire . Prefiero mil veces una remera de talla grande que las cochinadas que se venden ahora, no solo no te cubren la piel para no hacerte pis del frio sino que hacen que las mujeres mas jovenes y no tanto tenga la necesidad de mostrar aun mas sus cuerpesitos.
    Siempre pense, si estoy a punto de morir espero tener una remera de algodon comoda

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